Secuelas

Antaño, mis parrafadas personales las publicaba en una especie de fotolog, pero español, que estuvo de moda hace un tiempo, esflog. De hecho sigo publicando pero mucho más light, porque hay algunas personas de mi pasado que andan por allí (tras estar ausentes del website años) y paso de que me lean. No es que me guste mucho contar mi vida en este blog, aunque sea personal. Pero en algún lado necesito desahogarme, aunque el enlace se publique en Twitter y Facebook. Total, no tengo nada que ocultar, y quien quiera juzgarme, que lo haga, me da igual. Siento que últimamente escribo demasiadas entradas personales aquí, pero es que para esto sirve esto, ¿no? contar cosas, desahogarse, etc. Si no os gusta, siempre podéis cancelar la suscripción, no obligo a nadie a leerme, ni a aguantarme. ¿Por qué soy tan negativo? Seguid leyendo…

Quienes me conocen más personalmente saben que he estado muchos años enganchado a una persona. Alguien que empezó siendo una amiga (nunca ha sido más que eso), pero que se convirtió en alguien muy importante para mí, demasiado. Me apoyé en ella para olvidar a mi ex. Bueno, más que apoyarme, simplemente que pude superar lo de mi ex, una chica que hizo que quienes creía mis amigos me dejaran de lado para ponerse de su parte. Lo malo que lo que empieza siendo una amistad pues… un día hablando con ella por el msn pues no sé cómo, porque expresar mis sentimientos es lo que peor se me da, le dije lo que sentía por ella, y desde ese momento ya nunca fue igual nada.

No es que me dejara de hablar por ello, pero empezó poco a poco a ser diferente todo. Esto no lo percibí en aquellos momentos, pero ahora es cuando pensando me doy cuenta. Mi amistad con esta chica ha pasado muchos altibajos, temporadas sin hablarme ella a mí (tiene un carácter muy fuerte) en las cuales lo pasé verdaderamente mal. Discusiones en ocasiones absurdas, hacerme sentir muy insignificante, detalles muy feos como avergonzarse de mí en redes sociales y hacer como que no me conocía, pasar de responderme a comentarios o incluso a mensajes privados. O incluso llamarme enfermo. Hacerme sentir como un pesado, plasta, cansino.

He hechos muchos viajes a Madrid, para estar con amigos, conocer a otros, etc. Ella vive en Madrid capital. Nunca nos hemos visto, es la reina de las excusas. ¿Sabéis lo que es volver en el tren, una vez más sin poder ni tan siguiera compartir 5 minutos con alguien a quien quieres mucho? Por no saber, no sé ni que tono de voz tiene. Cómo es si, porque a la chica le encanta la cámara. ¿Por qué nunca la he llamado? Sí lo he hecho, y como el que oye llover.

Hace año y medio que no nos hablamos. Como siempre, es ella la que puso tierra por medio. Tras 2 años y medio sin hablarnos, cuando creía que esta vez era la definitiva, va y se vuelve a enfadar sin tener razón y me elimina de todos lados y me deja de hablar. Hace unas semanas me envió un correo, para desahogarse, o yo qué sé. No me puso ninguna palabra malsonante, porque yo tampoco lo hice en las veces que intenté hacerla entrar en razón. Le respondí, con las mejores palabras que encontré, y no respondió, porque no había nada que responder. Me duele haber terminado así con alguien que no sabe cuidar a sus amigos, que no mide su carácter y que a sus 23 años no sabe todavía lo que es la amistad. Espero que algún día lo sepa. Y le deseo lo mejor, aunque no lo merezca, si pienso de forma egoista.

Por que por su culpa, mi carácter, que es de por sí muy poco dado a las relaciones personales, vamos que soy muy cortado, se ha acentuado muchísimo y se le ha unido el miedo. El temor a que me llamen pesado, a sentirme un plasta para la gente, a sentirme rechazado, y a no sentirme aceptado. Muchas veces veo personas en mi Facebook, o en mi Twitter, que están mal, o necesitan unas palabras de ánimo, y depende de si tengo mucha confianza con esa persona o no, le doy ánimos o me quedo a las puertas. Porque el miedo a que me digan que para qué me meto, a que me llamen pesado, a que me llamen… yo que sé, controlador, o cosas peores, me impide simplemente el poder escribir un privado y poner ¿qué tal estás?

Algunas personas deben pensar que soy muy indiferente a los problemas de los demás, y es al revés, me preocupo en exceso, empatizo demasiado, incluso cuando veo que alguien que leo mucho lleva muchas horas sin escribir nada me preocupo ¿le habrá pasado algo?, pero rara vez digo nada, por lo que he contado anteriormente. Y todo por culpa de personas de mi pasado, en especial ella, aunque los demás también tienen su parte de culpa. Me cuesta mucho comunicarme a veces. Y que lo diga yo, que adoro las redes sociales, tiene guasa, pero es así.

Esta entrada se llama Secuelas, porque una vez han pasado casi 2 años desde que Elena no me habla, empiezo a ser consciente de las secuelas que me ha dejado, que poco a poco voy dejándolas atrás, poco a poco voy abriéndome de nuevo, pero quería plasmarlo en una entrada, porque solo reconociendo las cosas se pueden superar y seguir para adelante.

Si has leído hasta aquí, muchas gracias. Prometo que la siguiente entrada será más alegre.

Mi agradecimiento a quienes siempre están a mi lado, me apoyan, me escuchan, e impiden que me hunda. Gracias Nia, Juanfran, Paco, Iñaki, y muchas personas más, y las que se van añadiendo por méritos propios, como Fuu, Ariane, Annia, etc.

Antes de septiembre voy a echar el cierre a un blog que casi nadie conoce, en donde he ido publicando poesías, y textos de desahogo. Debo hacerlo, si he logrado empezar a borrar a esta chica de mi vida, debo eliminar ese blog, y otras cosas que tengo dedicadas a ella, o incluso suyas.