Experiencias tras cambiar de ciudad

Hola a todos, el blog sigue vivo y ya tocaba una entrada muy personal, aunque la quiero enfocar un poco en plan útil, si a alguien le sirve, pues mejor, aunque no deja de ser eso, una entrada personal, quizá demasiado. Quienes me conocéis sabéis que en los dos últimos meses ha habido una serie de cambios en mi vida, que han culminado en cambiar de ciudad por una oferta de trabajo que salió casi de la nada. Luego no ha resultado todo lo estable que pensaba, pero bueno, de todo se sale y ofertas hay muchas, más que de donde vine. Este cambio de ciudad me ha aportado una gran serie de experiencias que quiero contar en mi blog, podría hacerlo en Facebook, como hago últimamente, pero he querido hacerlo algo más abierto, así de paso quitaba las telarañas a mi blog, que tiene sus añitos.

Cambiar de ciudad conlleva mudanza, prisas, planificación, alojamiento, y en mi caso, volver a la rutina de una gran ciudad con su jaleo, transporte público, calles llenas de gente (y demasiados extranjeros, que son majos, pero son demasiados). Todo ello aporta una gran cantidad de experiencias y vivencias, que las voy a agrupar en buenas y malas, trataré de equilibrar las dos listas.

Buenas experiencias

  • Una gran ciudad, y provincia, conlleva que si tiras a buscar trabajo, tengas mucho donde elegir. Hay que separar la paja de lo interesante, y saber reconocer los timos (véase una experiencia reciente) pero tienes más posibilidades de que te llamen de algo que viviendo en Teruel, con todos mis respetos.
  • Turismo en tu propia nueva ciudad, si te gusta hacer fotos y visitar por tu propia cuenta sitios nuevos, es una experiencia muy enriquecedora.
  • Coger un autobús/metro e irte hasta donde te lleve. A veces lo necesitamos.
  • Mucha gente nueva por conocer, aunque socializar no sea tu fuerte, es inevitable aumentar un poco tu círculo de amistades.
  • Movilidad, como hay transporte público en condiciones, si necesitas ir a un pueblo cercano, puedes ir por tu cuenta sin que te tengan que llevar en coche.
  • Parques, sitios preciosos, algunos incluso sin guiris, con lo que puedes disfrutarlos en paz, y echar un par de fotos para cuando quieras recordar esa tarde mirando las nubes o ese riachuelo.
  • Tiendas, centros comerciales, largas avenidas en las que perderte. En un pueblo das dos vueltas y ya no tienes más que hacer.
  • Descubrir por ti mismo que muchos tópicos que se dicen de tu nueva ciudad son falsos, y a la vez descubrir otros que sí son ciertos, graciosos, y que no los conocías.
  • Descubrir que en tu barrio un café con leche con un croissant cuesta casi la mitad que por el centro (y no digamos ya en Sants) y está más bueno.
  • Contemplar sitios que en persona son mucho más bonitos que en foto.
  • Que tu nueva ciudad sea bike-friendly (o cómo se escriba).
  • Que amigos que viven en otras ciudades suban a verte y les enseñes sitios que te gustan.

 

Malas experiencias

  • Habrá momentos en los que echarás de menos tu tierra, sin desmerecer en absoluto en donde te encuentras, pero es algo inevitable, los recuerdos son traicioneros.
  • Buscar piso nuevo sin conocer apenas la ciudad, es desagradable y al final te guías más por precios que por servicios en la nueva zona. Aún así no me quejo, pero mi anterior barrio me gustaba más.
  • Si piensas que las personas que conoces de hace tiempo de tu nueva ciudad van a estar pendientes de ti, preguntarte frecuentemente cómo te va en “vuestra” ciudad o provincia, si necesitas algo, y procurar verte de vez en cuando para conversar con un café/cerveza (puaj) de por medio, DESENGÁÑATE. Eso no va a suceder a corto o medio plazo. Es lo primero que debes hacer cuando pises tu nueva ciudad. Toda la gente tiene su vida montada, sus círculos de amistades, su trabajo, su ocio, su mundo, y tú eres alguien del exterior que por las circunstancias que sean ahora está viviendo en su ciudad. Que sí, que por redes sociales y mensajería están, pero no significa que vayan a modificar su agenda para buscarte un hueco, salvo que no tengan con quien quedar. Aunque suene muy duro, es así. Y con el tiempo, y conforme crees tu propio círculo de amistades por trabajo o vecinos, tenderás a convertirte en esto que ahora no comprendes. Conocidos tuyos vendrán a tu ciudad y no tendrás tiempo de verles, o simplemente, no te apetecerá.
  • Aún así, tratarás de quedar una primera vez con aquellas personas que antaño pudiste ver alguna vez, o que aún no has podido ver. Si no pueden, no hagas un segundo intento. Ya saben que estás cerca, probablemente incluso en la misma ciudad a 4 ó 5 paradas de metro. No insistas. Que te busquen ellos. Nunca jamás consientas dos NO consecutivos. Mejor disfrutar de la soledad que mendigar compañía.
  • Y esa soledad a veces te ayuda a conocerte a ti mismo y ser consciente del mundo en el que vivimos, falto de empatía, sentimientos, y bondad. Pero cuando las veces que te sientes solo son más de lo que se debería considerar admisible, empieza a degenerar en tristeza u otros sentimientos parecidos.
  • Nunca te tomes un café solo, mejor con leche, solo ya estás tú, que no lo esté el café también, al menos él debería tener compañía, en este caso leche.
  • Los cuatro pilares básicos para sobrevivir en una ciudad nueva son relaciones, trabajo, salud y un hogar. Si falla alguno, el resto se tambalea. Ahí lo dejo.

Bueno, y esta ha sido mi entrada sobre mis experiencias en una ciudad nueva para mí. Hasta la próxima😀