Sensaciones

Últimamente descubro muchos sitios nuevos para mí en Barcelona. La parte mala es que lo hago solo. El ser humano es un ser social, y a veces necesita compañía, alguien que le baje de su nube y le diga que esto está mal, o aquello merece la pena. Sentirse solo es una de las peores sensaciones. Pensar que no le importas a nadie, que la gente hace su vida sin contar contigo, sin acordarse de tu existencia, es como un goteo de agua incesante que va horadando la montaña hasta formar un agujero, una gotera, por la que se cuelan todo tipo de pensamientos, horrores y miedos. Lo peor es que, y mucha gente me lo ha dicho, que siempre soy el que ayuda a los demás, el que da ánimos, el que apoya a quien lo necesita. Vale, pero, ¿a mí quien me apoya? A veces no sé para qué estoy en la agenda de la gente, un tal César, o cesvlc, con un número de teléfono gracioso. Tarifas de datos, llamadas ilimitadas. No sé.

Llega el fin de semana y al desaparecer mi rutina de metro y ferrocarril para llegar a mi cubículo del teléfono de la esperanza, me encuentro vagando por la avenida Paral·lel arriba y abajo, o me acerco a la Font del Gat, que de hecho parece que últimamente sólo hago fotos allí y en la Font Màgica de Montjuïc. Igual es porque los tengo cerca de casa y me gusta hacer fotos de sitios bonitos. Que para el resto de gente de Barcelona están muy vistos, pero sólo vivo aquí 7 meses. Son mis rincones, con permiso de los vendedores de palos de selfie. Bueno, y el lugar desde donde hice la foto de la cabecera de este blog.

Tengo trabajo, salud, casa, pero falta una pata…

3 comentarios en “Sensaciones

  1. Nadie te apoya porque no lo necesitas. Porque como siempre estás ahí significa que eres indestructible. Como siempre procuras poner buena cara no hay que molestarse en mirar más allá. Porque al final, la gente va a su bola y su interés. Sus problemas son demasiado importantes y se merecen la atención de todo el mundo. Eres una simple “utilitie” en su vida.
    No eres el único y tampoco serás el último.
    Pero eso es bueno, porque solo es cuestión de tiempo encontrar alguien como tú que mire más allá de su ombligo y cuando lo hagas te resultará fácil distinguir lo bueno de lo mejor.

    1. Ya sabes: Nada es gratis
      Quizá ese dolor sea el precio que se ha de pagar por tener algo diferente a los demás
      Y recuerda: No hay mal que cien años dure

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