Las personas de la cafetería

Estando en la cafetería Le Panier, como casi todos los días, se me ha ocurrido escribir esta entrada, contando el día a día de dicho establecimiento. Somos bastantes personas quienes a diario escogemos este lugar, y como es habitual, con los mismos horarios. Otra cosa es la mesa, cada uno se sienta donde puede, yo intento que sea junto a una ventana, mis costumbres y manías. Son muchas las horas que echo en la cafetería regentada por pakistaníes. La extensa plantilla de camareros, debido a que tienen varios locales más, la inabarcable colección de sobres de azúcar de otras cafeterías de varios rincones de Catalunya. Es lo que tiene la escasa vida social que tengo, que me fijo en cosas que para otros pasan inadvertidas. Vamos al lío.

No son todos los que van a la cafetería, pero sí los más destacados.

  • La pareja de jubilados. Son dos señores del barrio que van todos los días sobre la misma hora, 10-11. Rondarán los 70 años, siempre están hablando de fútbol, política, móviles, de cualquier cosa que se tercie. Alguna vez he hablado con ellos, para explicarles cómo va su móvil o qué hacer con su contrato Fusión. Alguna vez me han invitado como agradecimiento por ayudarles. Siempre nos saludamos, son ya parte de la cafetería.
  • El grupo de señoras. Son vecinas de los señores antes mencionados, ocupan un par de mesas y siempre se encuentran charlando de sus cosas, hijos, nietos, etc. Suelen hablar en catalán entre ellas.
  • El grupo de sordos. Aprovechando que hay wifi en la cafetería, suelen estar con el iPhone haciendo videollamadas, ya que por voz no se manejan tan bien. Se trata de una mujer de mediana edad, un hombre de similar edad y un señor mayor que probablemente sea el padre de alguno de ellos. Como siempre toman lo mismo, no les cuesta entenderse con Abraham, el camarero principal de por las mañanas. Son de las personas menos ruidosas. No me malinterpretéis, me refiero a que no hacen ruido llevando móvil, tablet etc, cosa que otras personas parece que desactivar sonidos no es lo suyo.
  • El del periódico. Este hombre creo que es marroquí, pero habla castellano perfecto. Más de alguna discusión ha tenido con algún cliente ocasional por tardar mucho en leer El Periódico. Igual es que a veces tiene poco tacto para pedirlo, no lo sé.
  • El americano. Este señor habla muchas veces con los jubilados, lleva unos 10 años viviendo aquí pero aún le queda acento, siempre anda buscando el Sport, está muy enganchado al tenis y otros deportes. Deja aparcada la bici en un árbol enfrente de la cafetería. Es muy amable.

Hay más personas que van a diario, pero de momento estos son los que más veces veo y observo. En una avenida saturada de cafeterías (3 locales de 365, 2 locales de Vivari, 1 Granier, y muchos bares con poca separación entre ellos) tiene mérito que con lo fácil que es cambiar de sitio, sigan viniendo aquí.

Me apetecía escribir esta chorrada de entrada, observo muchas cosas y quería plasmarlas en algún sitio.